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La Nochevieja del año 1998 es para cualquier marchamalero una de esas fechas que nunca se olvidan. Se quedan ahí, grabadas en el inconsciente colectivo, eso que nos recuerda quiénes somos y de dónde venimos. Aquel 31 de diciembre el por entonces alcalde de Guadalajara, José María Bris, y el alcalde pedáneo de Marchamalo, Juan Armando Monge, se fundieron en un abrazo inmediatamente después de firmar el convenio definitivo que regiría el proceso de desanexión de la población gallarda con respecto de la capital de la provincia.

En ese momento, Marchamalo volvía a ser un municipio autónomo después de 26 años unido administrativa y legalmente a Guadalajara, acontecimiento tan largamente esperado que no fue de extrañar que la fiesta posterior, con música, baile y fuegos artificiales se alargara hasta bien entrada la madrugada del 1 de enero del año 1999, el primer día de Marchamalo como municipio autónomo desde 1973.

Pero lo cierto es que esa alegría colectiva a las puertas del nuevo siglo había sido más que controvertida durante las casi tres décadas anteriores. El proceso de anexión y de desanexión de Marchamalo, siempre entre los cinco municipios más grandes de la provincia, fue polémico ya desde su raíz, cuando a las puertas del final de la dictadura franquista el pueblo se vio envuelto en un proceso generalizado de agrupamiento de municipios determinado desde el Consejo de Ministros y por Decreto, como por entonces era habitual. Así, de un plumazo, se ponía fin a 350 años de autogobierno en Marchamalo, contados a partir del momento en el que sus vecinos, con su propio sudor medido en reales, lograron su condición como villazgo.

“Todo fue causa de un decreto que estaba en marcha. Venían a por nosotros, por las buenas o por las malas, y fue cuando pensé que sería mejor por las buenas”, declaró ya en 1999 Antonio del Vado, alcalde de Marchamalo al que le tocó ver cómo un pueblo de más de tres mil habitantes, en un emplazamiento privilegiado y con una industria incipiente perdía su autonomía, mientras que a él le despojaban de su cargo. La tímida, por inerte, reacción ciudadana no logró modificar los designios del Gobierno, como cabía esperar, comenzando así un proceso de dependencia del que sería complicado zafarse en el futuro.

Con la llegada de la democracia y las elecciones libres el PSOE no tardaría en hacerse con el timón en el Ayuntamiento de Guadalajara, pasando a ser uno de sus militantes alcalde pedáneo de Marchamalo. Desde entonces Fernando Olalla se convertiría en un emblema para los marchamaleros, no ya únicamente por su compromiso con su pueblo, sino también por su determinante papel en el proceso de desanexión y el desafortunado momento en el que llegaría su muerte.

En medio de un fuego cruzado en la lucha por la alcaldía de Guadalajara, Olalla tuvo que defender los intereses de Marchamalo como municipio con tino y cautela. Mientras que el voto marchamalero se revelaba como determinante en las urnas que decidían el color del gobierno de la capital, Olalla conseguiría convencer a sus compañeros de partido de la necesidad de que Marchamalo avanzara en su autogobierno, constituyéndose en 1994 como Entidad de Ámbito Territorial Inferior al Municipio (EATIM).

Para entonces la dependencia respecto a Guadalajara ya no era ninguna tontería, debido a la existencia de servicios totalmente vinculados a la ciudad vecina, caso de la depuradora, la policía municipal, el servicio de recogida de basuras o la línea de autobús urbano. Un vínculo práctico que nada tenía que ver con la historia, pero cuyos lazos se antojaron casi tan fuertes como los de cualquier pareja de gemelos. La EATIM pronto se demostró ineficiente para con las demandas de los vecinos de un municipio que incluso había aumentado significativamente su población, pero la despreocupación y las comodidades del vínculo con Guadalajara hicieron que la balanza se mantuviera equilibrada.

 


 

Pero a pesar de la incertidumbre que se vivía en las calles, la Junta Vecinal compuesta tras las elecciones de 1995, de nuevo con Olalla a la cabeza, continuó apostando por la independencia. De este modo, en 1996 dicha Junta Vecinal, compuesta por tres representantes del PSOE y dos del PP, acuerda por unanimidad iniciar el proceso de desanexión, que arrancaría con una consulta popular celebrada tan sólo un mes después. Fue entonces cuando el pueblo de Marchamalo se pronunció de manera definitiva sobre su intención o no de mantener su destino ligado al de una ciudad de la que, además de un río y cinco kilómetros de carretera, le separaba un mundo de necesidades reales.

Del resultado del referéndum pudieron obtenerse dos lecturas claras, aunque diferentes. Por un lado su participación, que superó ligeramente el 55%, puso de relieve la incertidumbre de un numeroso sector de la población hacia el proceso, temerosos de la posible pérdida o reducción de servicios públicos. Y por el otro la amplia victoria del “sí”, que con 1.776 votos supuso un 82,5% del escrutinio final.

“En cuanto al pueblo de Marchamalo le han dado voz, ha emitido su veredicto. Con esta consulta ha quedado bien claro que el pueblo está deseando separarse de Guadalajara para iniciar la andadura que hará que sea uno de los mejores pueblos de la provincia en un plazo muy cercano”, declaró con entusiasmo Olalla al final de una jornada histórica en la que acabó sacado a hombros.

A partir de ahí vendría otro proceso no menos complicado, el de la negociación del convenio de segregación con Guadalajara. Durante el mismo, gracias a la buena disposición de ambos municipios, que pensaron siempre primero en los vecinos, y a la paciencia y pericia de Juan Armando Monge, abogado y mano derecha de Olalla en el consistorio gallardo, se logró que Marchamalo conservara la práctica totalidad de los servicios que venía recibiendo en el pasado, pagando por ellos, claro está.

 

Cronología de la independencia de Marchamalo

> 8-1-1973. El Consejo de Ministros aprueba la anexión de Marchamalo como barrio a Guadalajara.

> 29-1-1993. El pleno de Guadalajara aprueba la constitución de Marchamalo como EATIM.

> 18-1-1994. El Consejo de Gobierno regional declara a Marchamalo EATIM.

> 28-3-1994. Se constituye la Junta Gestora encabezada por Fernando Olalla, alcalde pedáneo desde 1981, Juan Armando Monge (PSOE) y Mario González (PP).

> 28-5-1995. Olalla resulta elegido alcalde de manera democrática por primera vez desde la II República.

> 18-10-1996. La recién constituida Junta Vecinal formada por tres miembros del PSOE (Olalla, Monge y Consuelo Biosca) y dos del PP (González y Braulio Ayuso) acuerda unánime iniciar el proceso de desanexión.

> 17-11-1996. Se celebra un referéndum en el que el 82,5% de los votos respaldan la independencia.

> 26-9-1997. El Ayuntamiento de Guadalajara aprueba el expediente de segregación refrendado en Marchamalo y abre el plazo de alegaciones.

> 9-3-1998. Remitido el expediente a la JCCM, la Junta Vecinal solicita que la conversión en municipio se haga efectiva el 1 de enero de 1999.

> 15-6-1998. El Consejo de Gobierno regional aprueba el expediente de segregación, último paso necesario para lograr la desanexión.

> 15-9-1998. Muere Fernando Olalla, cabeza visible del proceso de autonomía.

> 31-12-1998. José María Bris y Juan Armando Monge firman el convenio por el que Marchamalo se convierte en municipio.

> 2-1-1999. Se constituye el Ayuntamiento de Marchamalo con once concejales. Juan Armando Monge, María Cruz Aguirre, Carmen Bravo, Antonio Murillo y Rafael Esteban por el PSOE; Mario González, María Luisa Muñoz, Jesús del Castillo y Braulio Ayuso por el PP; y Antonio Cezón y José Mª Sanz por IU.

> 13-6-1999. Se celebran las primeras elecciones municipales como municipio autónomo. El PSOE arrebata un concejal al PP y otro a IU, logrando la mayoría absoluta con Monge de candidato. Pese a todo, forma gobierno de coalición con IU.