Hermandad del Santo Cristo de la Esperanza

Las cofradías medievales fueron una asociación de personas, hombres y mujeres, que perteneciendo o no a una misma profesión, gremio o estamento social, se unen por diferentes causas o diversos fines, en general benéfico o piadoso, bajo la advocación de culto a un santo protector principal.

Múltiples fueron los fines de socorro mutuo o de carácter benéficos que dieron lugar a las cofradías, entre ellos: el auxilio en la enfermedad, el entierro de los cofrades o hermanos y la asistencia a los oficios religiosos o procesiones.

Las Cofradías Medievales, que mantienen un componente religioso, no están exentas de una parte lúdica, que se manifiesta, sobre todo, en las romerías, donde se come, se bebe, se baila… y más cosas… por ello, las distintas orientaciones que van a surgir en el seno de la Iglesia a partir del Concilio de Trento y de la Contrarreforma Católica (1545-1565) estarán encaminadas a reconducir a la mayoría de estas celebraciones populares, buscando resaltar, fundamentalmente, un sentido de dolor y recogimiento, tal y como se manifiesta en los actos y ceremonias de la Semana Santa y la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo.

El progresivo abandono de las Ermitas y Cofradías Medievales y de muchas romerías a partir del siglo XVI y en los siglos posteriores, es un hecho imparable. Así ocurrió en Marchamalo con las ermitas, que rodeaban a la villa por sus cuatro puntos cardinales: San Pedro (al norte), San Sebastián (al saliente), Santa Ana (al mediodía) y San Miguel (al poniente) y con ellas sus respectivas Cofradías, de las cuales hemos recogido el testimonio de una de ellas, concretamente, la de San Sebastián, santo protector contra las enfermedades, la peste y el tabardillo. También se perdieron tradiciones como la Romería de Santa Mónica, o la celebración de Santa Águeda (patrona de las mujeres).

De los documentos consultados en los distintos archivos podemos concluir, que en el último milenio estuvieron vigentes las siguientes cofradías:

1. Cofradía de San Sebastián
2. Cofradía de San Miguel
3. Cofradía de Santa Ana
4. Cofradía de la Inmaculada Concepción
5. Cofradía del Rosario
6. Cofradía del Santísimo Sacramento
7. Cofradía de la Veracruz (Virgen de la Soledad)
8. Cofradía del Santísimo Cristo de la Esperanza

En la actualidad son las Cofradías del Santo Cristo de la Esperanza y de la Virgen de la Soledad, anteriormente de la Veracruz, las que continúan vigentes y es muy posible que junto a la Cofradía del Santísimo Sacramento, ligada al Corpus Cristi, estuvieran constituidas por un mayor número de hermanos o cofrades así como otros bienes, semovientes, fincas, censos u otras propiedades, pues hay que tener en cuenta que hasta la desamortización de Mendizábal en el año 1836, más de un 40% de las tierras de Marchamalo eran propiedad del clero regular y secular, así como de capellanías, memorias o vínculos y de las propias cofradías.

Lo que si conocemos con certeza, es que algunas fueron refundadas a lo largo de los siglos, en gran medida como consecuencia de las desamortizaciones del siglo XIX, como así ocurrió con la más importante y significativa de todas: la Hermandad del Santísimo Cristo de la Esperanza, que data del año 1850 aproximadamente y que en la actualidad cuenta con cerca de 1370 hermanos. Su Hermano Mayor o Prioste actual es Jacinto de Benito, el cual se encarga, entre otras funciones, de organizar la fiesta al Santo Cristo, conocido popularmente como ‘El Gallardo’, que da nombre a uno de los gentilicios por los que son conocidas las gentes de Marchamalo.

La importancia de la Fiesta Patronal en Honor del Santo Cristo de la Esperanza a lo largo de los siglos, queda recogida asimismo en el Catastro de la Ensenada, de 1750, en cuya partida de gastos del Ayuntamiento hay una cantidad muy significativa que se destina a dicha fiesta: “700 reales de vellón, para la función que esta villa hace a su Patrón, el Santísimo Cristo de la Esperanza, el día 4 de mayo”, lo cual es fiel reflejo de una tradición que se conserva hasta nuestros días.